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Una fisura abierta causada por una interrupción en el sistema de aislamiento de la cubierta o por una pared no sellada puede acarrear los siguientes inconvenientes:

  • Entrada de calor en veranocondensación
  • Pérdida de calor en invierno por libre circulación de aire
    caliente y por la entrada de aire frío desde el exterior
  • Condensación en las capas exteriores en invierno, donde el
    aire húmedo procedente del interior se enfría y puede
    condensarse

El aire es una mezcla de gas compuesta en un 78% de nitrógeno, un 21% de oxígeno y un 1% restante de varios gases (CO2, vapor de agua, etc.). El vapor de agua no es fácilmente perceptible por el hombre: Sólo se aprecia en algunas situaciones cuando, por ejemplo, se encuentra con una superficie fría (como una ventana), transformándose en condensación.

Habitando diariamente una casa (lavando, bañándose, cocinando) se produce el vapor de agua. Cocinando se produce entre 600-1500g/h, bañándose entre 700 g/h, duchándose entre 2600 g/h de humedad. Sumando toda la humedad que uno produce en casa (hablando de una familia media compuesta por dos adultos y dos niños), se llega a la formación de entre 12-15 litros de agua al día.

Las pantallas y las membranas transpirables sintéticas, están destinadas a contribuir a la protección de los edificios frente al riesgo de filtraciones de agua en la cobertura, a la vez que funcionan como elemento de regulación termo-higrométrica, de control para la propagación del vapor, de estanqueidad frente al aire y viento, a fin de evitar fenómenos de condensación intersticial y de mejorar la eficiencia energética de los edificios, definida según la legislación vigente.

En los calurosos días de sol, entre el aislamiento y el manto de cobertura de la cubierta, fácilmente se alcanzan temperaturas de hasta 80° Este aire caliente acaba propagándose por las zonas bajas, empeorando considerablemente el clima de las habitaciones. Con el frío y la humedad invernal, el aire externo (frío) y el interno (caliente) se encuentran en los espacios existentes entre el paquete aislante y la cubierta, provocando fenómenos de condensación. Sólo una correcta circulación del aire, que entra por la línea del alero y sale a la altura de la cresta, salva estos inconvenientes y prolonga la duración de la cubierta.

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